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What happens when you give thousands of stickers to thousands of kids by Yayoi Kusama

Bruno

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#Frappé de #Mango, #fresa y #uva “pa la calor” ja ja ja (Tomada con Instagram)

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Viejos recuerdos, memorias de los viejos.

“Vivir consiste en construir futuros recuerdos”

Ernesto Sabato

 

El complejo proceso de la memoria, siempre ha causado fascinación en la historia de la civilización. Muchos mitos se han descrito a través del tiempo. La relación del recuerdo con la muerte, es una pregunta que hace eco hasta nuestros días.

 

Hades, el inframundo de la mitología griega, era regado por diferentes ríos, uno de los cuales llamado Lete, provocaba en quienes bebiesen de sus aguas, el completo olvido. En contraparte existía el río Mnemósine, que otorgaba el beneficio de recordarlo todo, ser omnisciente.

 

Como decía el maestro Borges, “Somos nuestra memoria, somos ese quimérico museo de formas inconstantes, ese montón de espejos rotos”. Esta maravillosa facultad nos permite tener una experiencia vital más completa, llena del significado que representa el proceso de evocar.

 

El ganador del Premio Nobel de Literatura, Gabriel García Márquez, padece síntomas de demencia, de acuerdo con las declaraciones recientes de su hermano menor, quien comenta textualmente: “Tiene problemas con la memoria, a veces lloro porque siento que lo estamos perdiendo”.

 

Al igual que el maestro escritor, actualmente en el mundo hay cerca de 35.6 millones de personas que padecen demencia.

 

De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud, reporta que el número de personas con demencia en el planeta se triplique para el 2050.

 

De acuerdo al Programa Nacional de Salud 2007-2012, la Demencia y la Enfermedad de Alzheimer, se ubican en el noveno lugar, de principales causas de Años de Vida Saludables perdidos por sexo. Lo cual quiere decir, que México se encuentra en situación similar, respecto a los cambios en la pirámide demográfica mundial. Por lo que en un futuro no muy lejano, requerirá de intervenciones de Salud Pública y Programas de Promoción para la Salud, para atender a éste sector de la población que crece de manera rápida.

 

Ahora bien, ¿Cuál es la percepción del proceso de envejecimiento de la sociedad? ¿Estamos experimentándolo como una etapa al final de la vida, o tan sólo como algo contra lo que queremos luchar?

 

Un proverbio anónimo chino señala lo siguiente: “La vejez no es motivo de arrepentimiento para el hombre; arrepentido debe estar el que siendo viejo no ha vivido”.

 

Nada nos hace envejecer con más rapidez que el pensar incesantemente en que nos hacemos viejos” Lichtenberg, científico y escritor alemán.

 

Resulta complicado describir el proceso de envejecimiento como una percepción global y unitaria. Lo que nos ha enseñado la historia, es que de alguna forma, la sociedad occidental a la cual pertenecemos, se aferra desesperadamente a preservar el pináculo de la eterna belleza y juventud, a costa de sacrificar las experiencias presentes, y salvarlas en un granero oscuro, donde se asoma tímidamente la luz de la esperanza.

 

Más allá de las políticas de salud que se implementen en años venideros, necesitamos dotar de un nuevo significado, una propuesta diferente en relación a la senectud.

 

La sociedad necesita integrar cada vez más a éste grupo etario, no solamente en la parte atencional, sino hacerlos partícipes activamente en el desarrollo de una humanidad más tolerante, más reflexiva hacia el inexorable avance del tiempo.

 

Empleemos pues, la sabiduría albergada en la memoria de nuestros viejos, seamos instrumentos de sus ideas, hagámosles sentirse parte de nosotros, que sean ellos los ojos que han trascurrido alegrías y penurias de tiempos pasados.

 

Termino con ésta reflexión de la escritora Ema Godoy: “En la medida en que hay espíritu, la ancianidad deja de ser una amenaza para convertirse en una

ardiente promesa. No estaría mal hacer una prueba para medir la espiritualidad de las personas, fundándose en esta cuestión: ¿Qué piensa usted de la ancianidad?”